lunes, 24 de junio de 2013

"EL LENGUAJE Y LA COMUNICACIÓN COMO HERRAMIENTA DE PODER"

LENGUAJE Y COMUNICACIÓN

Lenguaje

El lenguaje, ha sido y es, un concepto analizado desde muchos puntos de vista por diferentes disciplinas del conocimiento, dándosele significado dependiendo del marco de referencia de las mismas, circunscribiéndose, en este caso en particular, al campo de la comunicación humana.
Es definido como una virtud de la especie humana, por tanto una facultad inherente al ser humano. Para Vygostky constituye una función psíquica superior. Requiere del sustento de bases motoras, sensoriales, cognitivas, afectivas y sociales para su pleno proceso, lo que lleva a considerar que cada ser humano desarrolla su propio lenguaje que se manifiesta a través de diversas formas como lo es la expresión corporal (gestos, posición del cuerpo, movimientos corporales), la expresión artística (música, dibujo, poesía, pintura, literatura, danza, baile, teatro, mimo) y el código lingüístico o lengua en su formas oral, escrita incluyendo la lengua de señas, el sistema Braille y el código Morse, que debido a su escaso uso, en los actuales momentos, está tendiendo a desaparecer. (New York Times. Selección semanal ofrecida por El Nacional, 02, 02, 2007)

Lengua

La lengua o idioma corresponde al código o sistema de signos de una comunidad lingüística a través del cual se trasmiten las ideas, las costumbres, los valores, las creencias. En los inicios de la humanidad, el hombre pasó de las lenguas ágrafas a la lengua escrita. Para la comunidad sorda, está la presencia de la lengua de señas con la característica de que además de ser ágrafa, varía de país en país.
El hecho de que la lengua o idioma esté vinculada al hombre como código de comunicación, le da un carácter social. Para Halliday (1978) es una forma de interacción, se aprende mediante ella y es lo que hace que una cultura se trasmita de una generación a otra.

Comunicación

La comunicación es definida como un acto voluntario, interactivo y bidireccional de intercambio de ideas, opiniones, sentimientos, conceptos, entre otros, que tienen como finalidad un cambio en los marcos de conocimiento, en las conductas, en las creencias y en los valores (Barrera y Sánchez, 1999 cp Barrera. Fraca, 1999). La comunicación implica un intercambio de significados a través de medios lingüísticos y extralingüísticos (llanto, sonrisa) u otras formas comunicativas (expresión facial, mímica, postura corporal, miradas) (Boada, 1991). Páez (1991) añadió la presencia de señales no verbales y las paraseñales en la comunicación. Según Argyle (1972 cp Páez, 1991) es a partir de la década de los sesenta cuando los investigadores comienzan a certificar la importancia de la comunicación no verbal en los encuentros interpersonales dentro de una misma cultura o en comparación con otra, determinando así lo que en su opinión constituyen los tipos de señales no verbales utilizadas por el hombre tales como:
a) Señales Hápticas (Contacto físico: beso, abrazo, contacto manual):
b) Señales Proxémicas (Ubicación más o menos cercana de un individuo con otro);
c) Señales de Orientación (Distancia determinada entre un individuo y otro);
e) Señales Posturales (Posición del cuerpo en reposo, de pie o sentado);
f) Movimiento y posición de la cabeza;
g) Expresión Facial;
h) Señales Visuales;
i) Señales Gestuales.


Actos del Habla
Austin (cp Lomas, Osoro y Tusón, 1993) propone una explicación del uso lingüístico planteando que en la producción de un enunciado se establecen tres actos:
1. Locutivo: La expresión de la oración con un sentido y un referente determinado
2. Ilocutivo: Referente a la intención de comunicación, es decir, comunicarse para:
rogar, demandar, exigir, alabar, preguntar, informar, dudar, prometer, objetar, describir, afirmar, suplicar, negar, regular
3. Perlocutivo: Es el efecto que causa en el otro: agrado, desagrado, dolor, tristeza, reflexión.
En todo esto, destaca la intencionalidad en el acto comunicativo lo que se complementa con la propuesta de Grice (1995 cp Lomas, Osoro y Tusón, 1993) acerca del intercambio conversacional el cual lo asemeja con una transacción contractual basándola en tres ideas: 1) Los participantes tienen un objetivo común; 2) Las actuaciones son mutuamente interdependientes; 3) Hay acuerdo tácito para continuidad de transacción hasta que ambas partes lo decidan. Formula el “principio de cooperatividad” como principio regulador de todo acto cooperativo con cuatro máximas:
1. Cantidad: Haz que tu contribución sea tan informativa como lo exijan los propósitos del intercambio ni más informativa de lo que se exige
2. Calidad: Trata de que tu contribución sea verdadera
No digas lo que crees que es falso
No digas aquello para lo que careces de evidencias
3. Relación se pertinente
4. Modo se claro:
Evita la ambigüedad
Se breve
Se ordenado

En la base conceptual expuesta, destaca la intencionalidad como algo propio de cada ser o de cada grupo de individuos en sus acciones y actitudes, lo que lleva implícito una motivación interna de la que surge dicha acción. Toda concientización implica una metacognición definida como todo conocimiento que tiene por objeto cualquier tarea cognoscitiva (Gombert, 1992 cp Fraca de Barrera, 1994). Para Fraca (1994) la metacognición envuelve toda concientización introspectiva de los estados de conocimiento y de sus operaciones así como también las actividades individuales de control y planificación de nuestros propios pensamientos. Esto evidencia una operación interna del individuo que le permite concienciar sus actos comunicativos y hacerlos intencionados manifestados a través de diferentes formas de comunicación acordes a las capacidades individuales y a las exigencias socioculturales a través de expresiones corporales, artísticas y lingüísticas o no lingüísticas. El contenido de los mismos se basa en los significados construidos por el propio individuo a través de la interacción social.





Diferencias entre comunicar y expresar


No es lo mismo comunicación que expresión. Comunicarse bien es más difícil o por lo menos más complejo, que expresarse bien. Por otro lado una buena expresión puede no producir una buena comunicación. Expresar es manifestar los pensamientos, actitudes o sentimientos por medio de la palabra, de los gestos o de los comportamientos. Este término proviene del latín expressus que significa exprimido, salido. Ahora bien, esta idea de hacer salir no implica, necesariamente, que esa exteriorización sea captada o sea recibida por el otro o los otros.

Comunicar, en cambio, es siempre un enlace entre dos puntos, es tener correspondencia unas personas con otras. Es transmitir y recibir; la comunicación es siempre cosa de dos. Esta palabra proviene del latín comunicare que significa hacer común, compartir. Para que se dé un proceso de expresión, basta con que haya transmisión, sin que el emisor atienda las incidencias de la recepción; en cambio, para que se dé una comunicación debe existir además la recepción de lo que se transmite.




Lenguaje, lengua, comunicación, actos del habla, diferencia entre comunicar y expresar:

El lenguaje es la forma de expresión humana y esta es dirigida por las bases motoras sensoriales cognitivas, afectivas y sociales para su pleno proceso e implica que cada ser humano desarrolla su propio lenguaje, el cual lo expresa a través de expresiones corporales y expresiones artísticas.

Lengua es un sistema de comunicación que utiliza el ser humano para expresarse transmitiendo así sus ideas, valores, creencias, entre otras…

Existen diferentes tipos de lengua en todo el mundo y su número oscila entre los 5 mil tipos de familias y rasgos lingüísticos.

Comunicación (acto de comunicar necesario dos individuos) es un sistema donde debe existir un emisor un mensaje y un receptor.

Es un acto interactivo de intercambio de ideas y conceptos y esta abarca las ramas Lingüística y extra lingüística que van desde el llanto, sonrisa, expresión facial, miradas, hasta la parte sensorial y expresión corporal táctil.

Acto del habla es la forma como el ser humano se expresa, con sentido y dirección de lo que se va explicar o se va a realizar. 

El sentido primordial del habla es para evitar los sonidos sin base y tiene como finalidad, comunicar, exigir, pedir, alabar, preguntar etc, a otro todo esto.

«La palabra es un poderoso soberano, que con un pequeñísimo y muy invisible cuerpo realiza empresas absolutamente divinas. En efecto, puede eliminar el temor, suprimir la tristeza, infundir alegría, aumentar la compasión.»
Gorgias, en Elogio de Helena.


Las especies vivas nos comunicamos de muy diferentes formas. Es la especie humana la que ha elaborado el más complejo e interesante sistema de intercambio de mensajes que existe. Nada es tan poderoso como el lenguaje, y su expresión más señera, la palabra, esa herramienta que usamos a diario para comunicarnos, puede ser tan útil o perjudicial como se le aplique.

Sin embargo, la palabra es solamente un modo más de los muchos que la humanidad tiene para expresarse.

La palabra llegó a la humanidad cuando el pensamiento, necesitó de formas más complejas y perfectas de transmisión y de manifestación entre las personas. El gesto, que siguió a la elaboración manual de objetos, quedó corto como elemento comunicativo y la evolución hizo que el cuerpo humano en toda su extensión se dispusiera a ejercer como medio comunicativo. La palabra es pues, un gesto más que se hizo sonido. Por eso se complementa la palabra hablada como la no pronunciada, la que se emite por gestos, por signos, con trazos en la pared o en papel, por medio de dibujos o emitiendo silbidos a través de la montañas. La palabra se hace tacto para los ciegos, banderas para los marinos y sonidos en el campo. La palabra cobra múltiples representaciones y formas, según en qué lugar, época o estilo se encuentre.

Cambios vertiginosos en el vehículo de la cultura

El lenguaje se transforma, y transforma, constantemente en nuestras sociedades, ofreciendo a la especie humana abundantes recursos para sus investigaciones y para el intercambio cultural, haciendo evolucionar tanto los sistemas sociales, de interrelación, como los educativos y políticos. La visión actual del mundo y de la especie humana pugna con los propios valores, poniendo en solfa los conocimientos que se van acrecentando acerca de la propia realidad humana y de su incierto futuro. Los diferentes lenguajes son a la vez vehículo de cultura y producto cultural, por lo que se genera una dialéctica intrínseca a la sociedad, a la que la sociedad no puede ser ajena.

Los valores simbólicos del lenguaje llevan a la comprensión de los elementos menos tangibles de los cuerpos de costumbres. Los nuevos valores provocan inéditos planteamientos que la ética va considerando. Los ideales que guían la conducta y regulan los símbolos, las leyes, las convenciones y los sistemas comunicativos, se nutren de recientes descubrimientos mientras revelan la solidez y al mismo tiempo, dialécticamente, el cambio de algunas de las raíces más profundas de la cultura misma. Si el lenguaje es el ‘índice de la cultura’ para los antiguos antropólogos, bien es verdad que son los simbolismos los que nos autorizan a considerar el lenguaje como ‘vehículo de costumbres’, en su sentido más amplio.

La palabra oímos constantemente hasta el punto de que le restamos la importancia que tiene, pero la humanidad hace uso de ella y de su riqueza desde los albores. Se vio coloreada con ocres y carbones grasos en recónditas cuevas, esculpida en pictogramas, textos y bajorrelieves, pintada al fresco salones y necrópolis, en todos los idiomas conocidos y en la infinidad de estilos artísticos, ornamentando libros sacros y textos libidinosos, templos y harenes.

Cambia la palabra y la amplitud de su importancia cuando cambia el medio, grabada en piedra o cantada en rezos, salmodiada, hecha lírica y prosa, trovada, acompañada de música, impresa, escrita en libros y periódicos, en revistas y radios, multiplicada hasta el infinito por Internet, empobrecida en mensajes digitales, enriquecida otra vez por las vanguardias literarias, el cine y la fantasía tecnológica.

Mediatizada por la tele, que crea lenguaje, lo homogeneiza y lo transforma, hace familiar lo mal dicho y lo peor gesticulado, el dialogo malsonante, los modos vulgares y procaces, mientras sigue expresada desde púlpitos y ágoras, desde lugares civiles y de culto.

 Durante los últimos años se ha producido un cambio vertiginoso en el lenguaje, producido sin duda por la inmediatez de los medios tecnológicos. Se hablan idiomas, se entremezclan signos, símbolos y sonidos, nos entendemos mediante códigos comunes a todos los idiomas, mientras que en el mundo de la tecnología digital se perfila un idioma común en el que predominan los iconos, el inglés adaptado a cada lugar y los movimientos y sonidos de una era globalizada. Esta realidad nos proporciona percepciones diversas a las de las generaciones anteriores y nos obliga a pensar que las generaciones que vienen poseerán expresiones y modos de actuar ante el lenguaje muy distintas a las nuestras. Debemos aceptar esta realidad con el fin de que el sistema lingüístico siga siendo un cúmulo de procesos abiertos a los cambios culturales y tecnológicos que harán posible la supervivencia de la especie humana.

Si retrocedemos nada más que un tiempo relativamente corto en nuestra historia, nos encontramos que, si bien nuestra cultura ha conocido la escritura durante muchos siglos, los cambios no siempre fueron tan rápidos como los que vemos en los últimos diez años.

Tradicionalmente procedemos como si, en su velocidad, la evolución cultural fuera a la par de la biológica. Las decisiones sobre aspectos éticos las tomamos mirando hacia atrás, nunca hacia delante, cuando ya se habla de ética del “mínimo común”, seguimos dando por sentado que la moral está tan anquilosada como pretendemos que lo esté el lenguaje.

¿Una imagen vale más que mil palabras? 

Una imagen vale más que mil palabras, dice el aforismo, o una palabra vale más que mil imágenes, podemos asegurar a veces. El fondo está en el pensamiento, en la reflexión serena expresada de mil formas, ya sean imágenes, palabras o gestos. Con mil palabras se puede explicar una imagen, con mil imágenes se pueden explicar millones de palabras. El mundo de los medios de comunicación.

«Cuatro personas habíamos visto lo mismo, pero lo habíamos interpretado de manera distinta. O sea, que no habíamos visto lo mismo. Cada uno de nosotros puso en funcionamiento un esquema sentimental diferente» (Marina). Si esas cuatro personas trabajan juntas sobre sus diferentes apreciaciones, posiblemente estén más cerca de conseguir la realidad que si permanecen en su concepción individual. El lenguaje aunará esfuerzos, la palabra servirá de nexo de unión entre las diversas interpretaciones, logrando que la realidad sea consensuada, solidaria, interpretada en común, comunicada. Lo que muchos vemos e interpretamos de diferentes formas podemos ajustarlo, acordarlo, mirarlo juntos en mediante palabras, en comunicación.

Las palabras se las lleva el viento, lo escrito, escrito está.

La palabra es cosa de dos cuando se da en diálogo, pasa a ser cosa de tres, cuando se convierte en medio comunicativo quien piensa, quien habla quien interpreta.

La narración mosaico, producto de la era digital, engendra un acercamiento ficticio entre lo que se percibe y la realidad. Vemos, oímos, sentimos, realidades que no están cercanas ni en el tiempo ni en el espacio. Este fenómeno, presente ya en los medios electrónicos, se agudiza en la era digital. Podemos percibir mensajes sin distancia de tiempo, en directo, pero a miles de kilómetros –o años luz- de distancia en el espacio. Esta situación nos crea ambivalencia, esquizofrenia, desorientación, y en la mayoría de las ocasiones, indiferencia. Somos capaces de atender varios mensajes a la vez, nos convertimos en adictos de la lectura rápida de la misma manera de que de la comida rápida. Como afirmaba Woody Allen «Tomé un curso de lectura rápida y fui capaz de leerme Guerra y paz en veinte minutos. Creo que decía algo de Rusia». Perdemos así la filosofía y la reflexión de las palabras y de la ideas. Hacemos zapping no solamente para ver la televisión; lo hacemos también para leer y para oír a otras personas; conectamos y desconectamos constantemente nuestro pensamiento, nuestra conversación, nuestra vida.

La solidaridad, el respeto, sentir lo que sienten los otros, decidir posiciones ideológicas, son productos elaborados del pensamiento y de la voluntad, que dependen cada día más de la percepción-mosaico que provocan los medios de comunicación. Dicho de otra manera: las nuevas tecnologías de la información y de la comunicación tienen una gran responsabilidad en la educación selectiva de los valores. ¿Seremos capaces de educar para convertir la percepción múltiple en un pensamiento reflexivo, integrado, comunicador?.

 La palabra ha sido durante toda la historia censurada, interpretada, malinterpretada, hecha demagogia, vehículo del engaño, el sofisma y la mentira. La palabra con mayúsculas no existe. Sí existen personas que la usan con honestidad y verdad. La palabra es vehículo de la comunicación y no tiene valor en sí misma, sino en quien la dice, en quien la escucha, en quien la lee o en quien la interpreta.

La palabra puede enmascarar la verdad. El aspecto negativo de la expresión, no hables que te comprometes. «A palabras necias oídos sordos», «Oveja que bala bocado que pierde» «En boca cerrada no entran moscas». Son refranes españoles que expresan la importancia de lo que se dice.




¿A qué dedicas la mayor parte del día? Parece una pregunta con una respuesta segura. Cualquier persona te dirá: -dedico una gran parte del tiempo a trabajar, o a cuidar a mis hijos, sin embargo, la mayoría de nuestro tiempo lo dedicamos a una acción que todos compartimos, y a simple vista sencilla, a comunicarnos.coaching
Cuando profundizas en el mundo de la comunicación y el lenguaje encuentras que comunicarnos con efectividad es más complejo de lo que parece.
“Para saber a dónde vas, debes saber de dónde vienes”, esta frase en el contexto que estamos tratando nos resalta la importancia que tiene conocer la raíz de la comunicación. Entender el origen y las bases en el proceso de comunicación, nos permite identificar cómo cada uno construye su propio pensamiento y como se estructuran sus conductas. Este conocimiento proporciona las herramientas necesarias para amoldar la forma de comunicarnos y relacionarnos con los demás y mantener así una interacción efectiva.
La comunicación también depende de un factor muy importante, las emociones. Los estados emocionales no se pueden evitar pero si gestionar, y en ello basa su estudio la Gestalt. ¿Cómo puedo gestionar la frustración porque mi jefe no ha delegado en mí un proyecto?, ¿cómo me comporto con él si se está gestionando un despido colectivo, y me siento enfadada y preocupada?
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